5 de Julio: Los napolitanos conducen “fatal de la muerte”, pitan a todas horas y adelantan por cualquier lado.

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Por lo demás….el día comenzó fantásticamente, desayunando solitos en el comedor del hotel, a las 7.00 para empezar bien pronto nuestra ruta por Nápoles que ese día nos iba a llevar a ver más de 8 iglesias y monumentos históricos de la capital de Campania. Tras esperar un buen rato en la parada Cavallegderi d’Aosta, llegó un tren que más bien parecía un “cercanías” venido a menos que un metro de los que estamos acostumbrados a utilizar en ciudades como Milán, Roma o Paris. Atestado de napolitanos ruidosos y sin aire acondicionado, además viajaba a la velocidad de un caracol cojo…tardamos 30 minutos en llegar a Cavour y otros 15 minutos en andar hasta el museo, que estaba cerrado todavía pues abría a las 9.

Nada más entrar, compramos las tarjetas Artecard que nos permitirían visitar 5 sitios gratuitamente y otros 2 con el 50% de descuento. El museo es muy extenso pero seleccionamos un poco las salas que queríamos ver por que no disponíamos de toda la mañana para visitarlo, tan sólo 2 horas. Visitamos el Salón Meridiana, las esculturas de la colección Farnese, el Gabinetto segreto,la Villa dei Papiri(Ercolano) y los “afreshi” (frescos) de Pompeya, Oplonti, Boscoreale y otras villas romanas situadas cerca de las excavaciones. Un museo muy completo y fácil de visitar que nos metió de lleno en la vida romana que tanto nos gusta, para mí lo mejor, las esculturas y los frescos de las paredes de Boscoreale y el Mosaico de la Batalla de Issos de la casa del Fauno en Pompeya. Frescos de la Villa Boscoreale

Museo Arqueológico de Nápoles

Boscoreale

 

Saliendo del museo nos adentramos en el famoso casco antiguo de Nápoles, con su famosa Piazza Bellini, un poco descuidada para mi gusto y no es que no sean limpios es que tienen demasiados contenedores que no se vacían con la frecuencia que sería recomendable.

 

Llegamos a la Via Biagio dei Librai pasando por delante de San Lorenzo Maggiore que íbamos a visitar más tarde y con algo de prisas para llegar a tiempo a la Chiesa San Gregorio Armeno, que tiene un horario muy reducido ya que cierra a las 12 y ya eran las 11.30. Apresuramos un poco el paso para poder visitarla por dentro y no nos defraudó en absoluto, quizás una de las más bonitas que pudimos ver en todo nuestro viaje, junto con la Capella San Severo que dentro de que son estilos completamente diferentes, también es muy bonita.  Desde allí otra vez apurados de tiempo fuimos al Duomo que cerraba a las 12.30, son las dos que más pronto cierran y no vuelven a abrir por la tarde o nos pillaba ya lejos de allí para visitarlas. El Duomo es mucho más austero y menos bonito que San Gregorio Armeno pero su fachada es imponente como la de Siena, por ejemplo. Como todas las iglesias ya estaban cerradas nos fuimos a comer volviendo sobre nuestros pasos a Biagio dei Librai, a la famosa Friggitoria y pizzeria Di Matteo, como era muy pronto no tuvimos que esperar para sentarnos y degustamos 4 pizzas increíblemente grandes que no podíamos ni acabarnos: una ripiena(rellena), estaba espectacular, una Bianca(4 quesos), y dos margueritta con prosciuto cotto. Después de comer todavía teníamos tiempo para visitar otra de la capillas escondidas de Napoli, la de Pio Monte Della Misericordia. En sí la iglesia no tiene mucha decoración, es un capilla circular que tiene 6 cuadros importantes en sus paredes, uno de ellos el más importante de Caravaggio “los 7 trabajos de la Misericordia”, en el altar mayor y a sus lados otras obras de Santafede, Luca Giordano y Caracciolo. Asimismo, posee una pequeña pinacoteca en la parte superior de la capilla con gran cantidad de cuadros y algunos muebles. Hicimos una visita rápida y nos fuimos hacia el Complesso Monumentale de San Lorenzo Maggiore que tiene una ciudad grecorromana en el subsuelo de la Basílica y se puede visitar ya que está bastante bien conservada.

 

 

 

 

 

Un chaval se ofreció a hacernos de guía (un estudiante),por una propina al acabar y le dijimos que sí. El chico fue muy amable y nos explicó muchas cosas de la vida de los romanos y como construyeron la pequeña parte de la ciudad que se sitúa debajo de la basílica.

 

El Macellum, un sitio peculiar donde se comerciaba pescado sobretodo y la organización de las calles, los Cardos iban de N a S y los Decumanos, de E a O, o por ejemplo los tipos de mamposteria de obra que usaban los romanos( con piezas piramidales) y los griegos (con piezas grandes), a veces se veían las dos partes perfectamente diferenciadas, de los dos estilos de construcción.

Via San Gregorio Armeno

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La Capella de San Severo, nuestra siguiente parada, otra de las sorpresas del viaje, tanto por lo que vimos como por cómo nos trataron.

 

A esas horas los niños ya no querían ver más iglesias, pero no nos atrevíamos a dejarles en la calle sentados en un banco y decidimos que al entrar se sentarían en algún sitio y nosotros daríamos la vuelta a la capilla y cuando acabáramos volveríamos a por ellos. El caso es que nada más sentarse en un rincón de la capilla se nos acercó un guarda a decirnos que no podían estar allí, les cambiamos de sitio, ya que era un sitio con mucho paso y quizás molestaban. Pero…allí tampoco podían estar pese a no estar cerca de ninguna estatua ni nada que se pudiera romper, al final se quedaron de pié a lado de una de las puertas y sacaron las Nintendo para jugar un rato y el guardia de seguridad les dijo que tampoco podían usarlas así que los pobres no pudieron hacer nada. Yo creo que los niños no hacían mal a nadie jugando un rato, además no es una capilla que se dedique al culto religioso, es más un museo de la familia Sangro que fue acumulando estatuas y las fue colocando  allí, no era necesario ser tan estrictos.

Pero bueno, la capilla en sí es un maravilla, sobre todo el “cristo velado” de Giuseppe Sanmartino, y las estatuas de los diferentes miembros de la familia Sangro, también posee un cielo pintado precioso.

Saliendo de la Capilla ya teníamos los pies un poco cansados y decidimos sentarnos a tomar un tentempié, un rico capuccino en la Piazza de San Domenico Maggiore, a espaldas de la iglesia del mismo nombre, en la terraza del Caffe Letteraneo. Después de un merecido descanso de media hora nos dispusimos a remontar la Via Bennedetto Croce hasta la Piazza del Gesú, donde nos quedaba por ver el Chiostro de Santa Chiara i la chiesa dei Gesú…última sorpresa del día, ya que no esperábamos que fuera tan bonita y la verdad es que nos encantó!!!. El claustro de maiólica de Santa chiara, toda una curiosidad, bancos de azulejo dispuestos en cruz alegres y de colores, no estás en Oporto por que usan mucho el amarillo y el verde además del azul. Nunca había visto un claustro así!!!!

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La última etapa de este día tan ajetreado pasaba por atravesar Via Toledo para llegar a la estación de Montesanto y coger el funicular que nos llevaría a Morguen, la parada más cercana al la Certosa de San Martino, y poder admirar al atardecer la ciudad de Nápoles y el Vesubio al fondo. Nuestros pies ya gritaban que no podían más y es que aunque era pronto, sólo las 17,30, habíamos empezado el día muy temprano y se había hecho muy largo. Después de subir una gran cuesta y algunas escaleras llegamos al mirador donde la vista no nos defraudó, hay que decir que yo la esperaba un poco más centrada y la pared de la certosa molesta un poco, si bien es cierto que para verlo mejor hay que entrar en la Certosa y pagar aparte….por eso no lo hicimos.img_8751

 

Volvimos a parar para repostar, en este caso dos cervezas bien frías y agua para los niños y ya pensando en volver al hotel nos fuimos de vuelta al funicular para deshacer todo el camino y llegar al hotel, recoger las maletas y coger la autopista hacia Trecase para hacer el checking en el otro hotel. Al lado del hotel Cristina hay un Carrefour y pasamos a comprar provisiones para el viaje y para el día siguiente que íbamos a subir al Vesubio muy pronto y queríamos ir preparados por si el hambre nos atacaba en plena subida o bajada.

 

La salida de Nápoles, sin incidencias, gracias al navegador que nos ha llevado por todo sin perdernos, bueno….sólo una vez…que habían cambiado el sentido de la calle y la buena mujer no lo sabía(jeje).

 

Llegamos al hotel Rosenthal a las 21.00, un poco más tarde de lo que teníamos previsto y con un hambre voraz, las pizzas de Di Matteo estaban ya más que digeridas y no teníamos muchas ganas de volver a coger el coger para ir a Torre del Greco a comer algo. El hotel está en un pueblecito en el que no hay nada de nada. El dueño del hotel nos recomendó una pizzería cercana que seguramente era de un amigo suyo y que ese día no tenía a nadie para cenar, estábamos tan cansados que nos dio igual y aceptamos la sugerencia, dejamos las maletas y nos fuimos a cenar. Hay una cosa curiosa, en muchos restaurantes de la zona no tienen carta, es decir, te dicen lo que tienen ese día o lo que te pueden ofrecer, pero vas a ciegas y no sabes nunca lo que te van a cobrar, ese fue uno de ellos, la verdad es que nos atendieron muy bien pero fue una de las cenas-comidas más caras que hicimos (80 euros).

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